• Sábado 16 de Diciembre del 2017

¿Hundirá el robot-taxi a los fabricantes de coches?

22 de noviembre de 2028. Sara, una joven madre, deja a sus dos hijos en el coche sin conductor que los llevará a la escuela. Este robot-taxi eléctrico le facilita la vida, pero altera la de los fabricantes de automóviles.

Sara no tiene coche y no tiene previsto comprarse uno. Vive en las afueras de París y ha llegado a la conclusión de que le resulta más práctico y más barato reservar un taxi sin conductor con su teléfono móvil cuando necesita un vehículo.

Esta historia no es ciencia ficción. Todos los fabricantes de coches vaticinan la llegada del coche autónomo, eléctrico y conectado. Una revolución que los lleva a transformarse en proveedores de servicios de movilidad y que amenaza la supervivencia de quienes no se adapten a ese cambio, en un momento en el que nuevos actores tecnológicos como Google, Apple o Tesla entran en la industria automotora.

A primeros de año, la compañía alemana Daimler, fabricante de los Mercedes, anunció que iba a colaborar con la empresa tecnológica Bosch para poner en circulación coches autónomos desde el inicio de la próxima década.

Ante la contaminación del aire, los atascos y la presión de China, que reclama vehículos más limpios, todas las empresas del sector tienen proyectos similares.

La alemana Volkswagen presentó a finales de 2016 Moia, su marca de servicios de movilidad. “Aunque no todo el mundo sea propietario de un coche en el futuro, queremos que, con Moia, todos puedan ser clientes de nuestra empresa de una forma u otra”, explicó el director ejecutivo de la compañía, Matthias Müller.

Su rival francés PSA, heredero de los talleres Peugeot fundados a principios del siglo XIX, también insiste en el desarrollo de servicios de movilidad como los vehículos compartidos. Con su marca Free2Move, la empresa se instaló en Estados Unidos a principios de octubre.

Fuente: 
NEX NOTICIAS / AFP