Pyeongchang culmina el triunfo de Asia, con tres citas olímpicas seguidas

Las instalaciones en Gangneung que albergarán pruebas de los Juegos Olímpicos de Invierno de Pyeongchang, en Corea del Sur, en una imagen del 28 de diciembre de 2017

Los Juegos Olímpicos de Invierno que comienzan el 9 de febrero en Pyeongchang (Corea del Sur), inauguran una serie de tres citas olímpicas consecutivas en Asia: un fervor que contrasta con el recelo de los occidentales a albergar esos costosos eventos deportivos.

Después de la cita del próximo mes, Tokio albergará los Juegos Olímpicos de verano en 2020 y Pekín sucederá a Pyeongchang en los de Invierno de 2022.

Tanto Corea del Sur (Seúl-1988), Japón (Tokio-64, Sapporo-72, Nagano-1998), y China (Pekín 2008) ya saben lo que es organizar unos Juegos, pero ello no les ha restado el apetito de repetir.

Sin embargo, el entusiasmo por dar cobijo a una cita olímpica parece haberse enfriado en los últimos tiempos en los países occidentales. Una tendencia que confirman Roma, Hamburgo y Budapest, con sus respectivas retiradas de la carrera olímpica de cara a los Juegos-2024.

El pasado mes de septiembre, París ganó finalmente la batalla, mientras que la candidatura perdedora de Los Ángeles se consoló con la organización de los Juegos de 2028: una decisión tomada con cuatro años de anticipo sobre los plazos habituales, que fue percibida como un medio de confirmar a un candidato de peso cuando aún se estaba a tiempo para ello.

Estos tres Juegos consecutivos en Asia demuestran que "el equilibrio de poder en el mundo ha basculado", analiza desde Pekín Mark Dreyer, un experto en deporte chino.

"Si hubiese tres Juegos Olímpicos consecutivos en occidente, la gente no lo encontraría especialmente extraordinario", prosigue Dreyer, fundador de la página de internet China Sports Insider.

"Pero esos países asiáticos son capaces de postularse para esos eventos", aunque "cuestan mucho dinero y a menudo conllevan cuantiosas pérdidas", subraya.

- Sin alternativas -

Otro elemento a tener en cuenta, según Victor Cha, director de estudios chinos en la universidad estadounidense de Georgetown: la diferente percepción de lo que suponen unos Juegos.

"En Asia, la organización de los Juegos Olímpicos es vista como un indicador de desarrollo", estima.

La consecución de los Juegos de verano de 2008 en Pekín culminó después de una feroz competencia: la capital china tuvo que imponerse a rivales de la talla de Toronto, París o Estambul.

La tarea resultó más sencilla para la cita de Invierno de 2022. Sólo la ciudad kazaja de Almaty se interpuso en el camino de Pekín, después de que otras candidatas abandonasen la carrera.

"Todo el mundo es consciente de que tener tres Juegos Olímpicos consecutivos en la misma zona no es lo idóneo para un evento del deporte global", indica Mark Dreyer. "Creo que el COI simplemente no tenía otra opción", añade.

Marcus Luer, fundador de Total Sports Asia, agencia de marketing deportivo radicada en Malasia, incide en ello: el Comité Olímpico dudaba en otorgarle los Juegos de 2022 a Almaty, una opción más arriesgada al tener menos experiencia que Pekín.

"Ofrecer los deportes de invierno (boreal) a un país de 1.400 millones de habitantes es una opción inteligente", señala Luer. "En términos globales, todo el mundo en la industria de los deportes de invierno se va a beneficiar", destaca.

- El Mundial como reto -

Según Mark Dreyer, fue la concesión en 2001 de los Juegos de 2008 a China lo que lo cambió todo.

"Emprendieron una ofensiva deportiva con el fin de albergar gran número de eventos importantes, pero también de competiciones más modestas", apunta.

"Más que cualquier otra cosa, para China es una cuestión de orgullo", señala el experto en deporte del gigante asiático.

Sólo un evento de peso escapa por el momento a Pekín: el Mundial de fútbol. Pero, para numerosos expertos, es algo temporal: el presidente chino, Xi Jinping, declaró públicamente su intención de albergarlo. Y China está bien posicionada para hacerse con el de 2030.

Fuente: 
NEX NOTICIAS / AFP
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