Ayer, 21 de marzo de marzo, también se conmemoraba, el Día Internacional de la Eliminación de la Discriminación Racial, una fecha dispuesta desde 1966 para combatir un mal que pareciera arraigarse en diversas sociedades a nivel mundial.
Racismo, una palabra tan fuerte, pero que muchos desconocen y no, no desconocen el significado de ésta, sino, que se niegan a aceptar que es una práctica tan «normalizada» que consideran que no existe. Mientras que, miles de niños, mujeres y hombres, negros e indígenas, viven en carne propia los embates desgarradores de ese ilógico comportamiento.
Ante estos hechos de discriminación racial, la Asamblea General de las Naciones Unidas reitera que todos los seres humanos nacen libres e iguales en dignidad y derechos y tienen la capacidad de contribuir de manera constructiva al desarrollo y bienestar de la sociedad. Además, enfatizan en que todas las doctrinas de superioridad racial son científicamente falsas, moralmente condenables, socialmente injustas y peligrosas y deben rechazarse, al igual que las teorías con que se pretende determinar la existencia de razas humanas separadas.
Panamá, a pesa de ser un país de mezclas y un «crisol de razas», sí existe la discriminación racial y la padecen tanto indígenas, como los negros que se identifican con alguna de las diáspora de la negritud, situación que ha venido siendo denunciada por diferentes organizaciones.
¡Por un mundo sin discriminación racial, en donde todos gocen plenamente del principio de la igualdad!
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