El presidente de Rusia, Vladímir Putin, celebraba el lunes una victoria que nunca estuvo en duda, después de que las autoridades indicaran que había obtenido su quinto mandato con una cifra récord de votos, lo que subrayaba su control absoluto sobre el sistema político ruso.
Tras enfrentarse sólo a rivales simbólicos y reprimir con dureza las voces opositoras, Putin se encaminaba a continuar su casi cuarto de siglo en el poder con un mandato de seis años más. Pese al estrecho margen para la protesta, los rusos se congregaron ante los centros electorales el domingo, el último día de las elecciones, en una aparente respuesta a la convocatoria de la oposición de expresar su descontento con el presidente.
Putin gobierna Rusia como presidente o primer ministro desde diciembre de 1999, un mandato marcado por la agresión militar en el extranjero y una creciente intolerancia por la disidencia.
En declaraciones de madrugada, Putin calificó su abrumadora victoria en los resultados preliminares como un indicio de “confianza” y “esperanza” en él, mientras que los críticos vieron otra muestra de la naturaleza predeterminada de los comicios.
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