Recientemente se aprobó un marco legal pionero en Panamá para regular la pesca deportiva y la protección de especies picudas, como el marlín y el pez vela.
Esta nueva normativa establece la obligatoriedad de la captura y liberación para estas especies migratorias, prohibiendo estrictamente su explotación comercial y almacenamiento para garantizar su conservación. Además de definir tarifas para licencias nacionales e internacionales, el decreto exige el reporte detallado de capturas, permitiendo al Estado recopilar datos científicos cruciales sobre las poblaciones marinas.
En última instancia, estas medidas buscan formalizar y ordenar el sector turístico y recreativo, protegiendo lo que se considera la «joya de la corona» de los recursos acuáticos panameños.
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