Los vuelos nacionales de corta distancia en Francia quedan prohibidos, los de duración de menos de dos horas y media. Esto como una medida para contrarrestar el cambio climático.
La alternativa serán los viajes en tren para estos caso, tal y como recoge un decreto publicado en el diario oficial de la República Francesa, Journal Officiel.
Esta medida, que lleva desde 2021 sobre la mesa y que, de forma similar, también se ha planteado en España, pretende reducir la contaminación del aire suprimiendo los vuelos que sean innecesarios y afecta sobre todo a los trayectos entre París y Nantes, Lyon y Burdeos. Los vuelos que tengan conexión con estos destinos podrán seguir operando.
Esta medida, ya en vigor, estaba recogida en la Ley climática y de resiliencia del 22 de agosto de 2021, aunque estaba paralizada mientras la Comisión Europea valoraba un recurso presentado por el sector aéreo francés, quien la consideraba «inadecuada para la lucha contra el cambio climático» por considerarla simbólica, entre otras cosas.
Tras un «acuerdo de la Comisión Europea, la consulta pública y el dictamen del Consejo de Estado», según un comunicado del ministro de transportes francés, Clément Beaune, la publicación de la ley ya era el último paso para hacer efectiva esta medida que se ha llevado a la práctica de forma inmediata.
En concreto, según el primer artículo del texto legal, los vuelos afectados «son aquellos para los que un enlace ferroviario sustituible garantiza, en cada sentido, un trayecto inferior a dos horas y media», aunque el trayecto en tren tiene que dar servicio a las mismas ciudades, sin transbordos, que los aeropuertos en cuestión.
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