Una historia que se mantuvo oculta por décadas vuelve a sacudir el legado de Freddie Mercury. Bibi, la mujer que recientemente fue presentada como la hija no reconocida del vocalista de Queen, falleció a los 48 años tras enfrentar durante años un tipo de cáncer extremadamente raro.
La noticia fue confirmada por su esposo, Thomas, quien contó que Bibi murió en tranquilidad luego de una larga lucha contra el cordoma, una enfermedad que afecta la columna vertebral. Deja dos hijos pequeños y, según su voluntad, sus cenizas fueron esparcidas en los Alpes.
El nombre de Bibi salió a la luz hace apenas unos meses, tras la publicación del libro Love, Freddie, escrito por Lesley-Ann Jones. En él, la autora asegura que Freddie Mercury tenía una relación muy cercana con ella y que incluso le dedicaba apodos cariñosos como «mi tesoro» o «ranita.» Según el relato, algunas canciones de Queen habrían nacido inspiradas en ese vínculo tan personal.
De acuerdo con la investigación del libro, Bibi habría nacido en 1976, fruto de una relación privada que Mercury mantuvo con la esposa de un amigo cercano. Aunque creció con otra familia, siempre supo quién era su padre y mantuvo contacto con él hasta su muerte en 1991. Ella misma llegó a contar que Freddie estuvo presente en su vida y que nunca dudó de su amor.
La enfermedad marcó su camino desde muy joven. Durante su infancia, el cáncer apareció por primera vez, lo que obligó a su familia a mudarse en varias ocasiones buscando tratamientos. Tras años de estabilidad, la enfermedad regresó con más fuerza, y fue entonces cuando decidió colaborar con la autora del libro para dejar su historia por escrito.
Según Jones, el proyecto se construyó a partir de varios diarios personales que Freddie habría entregado a su hija poco antes de morir. Esta afirmación generó polémica, ya que Mary Austin, expareja del cantante y heredera de su patrimonio, aseguró no saber nada sobre una hija ni sobre la existencia de esos escritos.
Pese a al controversia, el libro salió a la luz y provocó un fuerte imapcto entre los fans y el círculo cercano de Mercury. Bibi, quien trabajaba como médica en Francia, siempre prefirió mantenerse lejos de los reflectores y proteger su vida privada.
En una carta escrita poco antes de morir, dejó claro que nunca buscó fama ni reconocimiento. Para ella, contar su historia no fue un acto mediático, sino una forma de preservar la verdad sobre su padre y su relación con él.
Ahora, su familia evalúa la posibilidad de compartir imágenes inéditas junto a Freddie Mercury, como una manera íntima de cerrar un capítulo que estuvo en silencio durante casi toda una vida.
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