Corea del Norte advirtió el domingo que su más reciente lanzamiento de prueba de un misil balístico intercontinental (MBIC) tuvo como propósito reforzar su capacidad de ataque atómico “fatal” contra sus adversarios y amenazó con adoptar medidas drásticas adicionales debido a las previstas maniobras militares entre Estados Unidos y Corea del Sur.
Estados Unidos respondió ordenando que sus bombarderos supersónicos de largo alcance volaran momentos más tarde en una demostración de fuerza ante Pyongyang, participando en ejercicios por separado con aviones militares surcoreanos y japoneses.
El disparo el sábado del MBIC, el primero de Pyongyang desde el 1 de enero, deja entrever que el gobernante norcoreano Kim Jong Un aprovechó los ejercicios militares de sus rivales para ampliar la capacidad nuclear del país a fin de fortalecer su posición en alguna posible negociación futura con Estados Unidos.
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