El funeral del asesinado presidente de Haití Jovenel Moise se vio empañado hoy por disparos, lo que obligó a delegaciones extranjeras a ponerse a resguardo, mientras su viuda denunció que el mandatario fue «abandonado y traicionado» y que murió por sus planes de ayudar a los desfavorecidos del país.
Momentos antes de que comenzara la ceremonia fúnebre, una multitud enardecida comenzó a insultar al jefe de la Policía Nacional, Leon Charles, al grito de «asesino, asesino», reportó el diario Gazette Haití.
Tras eso, y ante el riesgo de desbordes, personal de esa fuerza lanzó gases lacrimógenos al gentío. La tensión curó varios minutos, con manifestantes acalorados, quemando neumáticos y basura en las calles aledañas.
La embajadora estadounidense ante las Naciones Unidas, Linda Thomas Greenfield, salió del lugar después de que sonaron los disparos, a poco del comienzo de la ceremonia, según reportes de la prensa estadounidense.
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