Estados Unidos ha aumentado considerablemente el número de ucranianos admitidos en el país desde la frontera con México, mientras más refugiados que huyen de la invasión rusa siguen la misma ruta tortuosa.
El número de refugiados en un centro recreativo de la ciudad mexicana de Tijuana aumentó a cerca de 1.000 el jueves, dijeron funcionarios locales. Una carpa bajo la cual niños jugaban fútbol apenas hace dos días se encontraba llena de personas entre filas de sillas y literas.
Tijuana se ha convertido de pronto en la última escala de los ucranianos que buscan refugio en Estados Unidos, adonde son atraídos por amigos y familiares dispuestos a recibirlos, convencidos de que Estados Unidos será un refugio más conveniente que Europa.
En redes sociales se ha pasado rápidamente la voz de que una coalición de voluntarios, principalmente de iglesias eslavas en el oeste de Estados Unidos, está guiando a cientos de refugiados a diario del aeropuerto de Tijuana hasta albergues temporales, donde aguardan de dos a cuatro días para que funcionarios estadounidenses los admitan con permisos condicionales humanitarios. En menos de dos semanas, los voluntarios trabajaron con autoridades estadounidenses y mexicanas para construir una red notablemente eficaz para proveer alimentos, seguridad, transporte y albergue.
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