La primera misión rusa para llegar a la luna en 47 años fracasó, cuando la nave Luna-25 quedó fuera de control y se estrelló contra el satélite tras un problema en la preparación de la órbita previa al aterrizaje.
Roskosmos, la empresa espacial estatal rusa, comunicó que había perdido el contacto con nave tras un problema en el momento de ponerla en órbita antes del aterrizaje, que estaba previsto para el lunes.
«El aparato se desplazó a una órbita impredecible y dejó de existir como resultado de una colisión con la superficie de la Luna», dijo Roskosmos en un comunicado sobre la misión, que había suscitado en Moscú la esperanza de volver a la carrera lunar de las grandes potencias.
Las autoridades rusas esperaban que la misión Luna-25 demostrara que Rusia puede competir con las superpotencias.
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