El laureado cineasta mexicano Guillermo del Toro está librando con éxito una dura batalla con el gigante de la exhibición en su país, Cinemex, con quien no llegó a un acuerdo para distribuir su nueva cinta animada «Pinocho», antes de si estreno vía streaming por Netflix.
La película, inspirada en la famosa obra de la literatura universal escrita por el italiano Carlo Collodi, sobre una marioneta de madera que se convierte en una persona real, se ha convertido en una especie de símbolo de la pugna entre los cineastas y productores independientes y los monopolios de la distribución.
Del Toro, que dirigió este filme en conjunto con el realizador Mark Gustafson, acusó a la compañía de haber estado primero dispuesta a negociar un acuerdo, para después cortar toda comunicación.
«Cinemex ya había anunciado Pinocho. Mi deseo era que pudiera verse, aunque sea dos semanas en más salas accesibles para todos los estados de México. Ojalá y no se hubieran retractado o pudieran apoyar para que la vean en más ciudades», dijo Del Toro, a través de Twitter.
El ganador de dos premios Oscar de Hollywood como Mejor director y Mejor película por «La forma del agua» (2017), acordó con Netflix que comience a mostrar el filme el 9 de diciembre, pero en las dos semanas previas obtuvo el apoyo solidario de decenas de salas locales para su distribución, en algunos casos gratuita.
La distribuidora Pimienta Films le ayudó a convencer a los dueños de cines independientes para llegar a ciudades de numerosos estados como Guanajuato y San Luis Potosí (centro), Nuevo León (norte) y la capital.
La película coproducida por Netflix, ha servido como un precedente en una lucha que parece perdida para cineastas aún con el prestigio y la influencia de Guillermo del Toro.
La película cuenta con las voces de figuras conocidas de Hollywood como Gregory Mann, Ewan McGregor (Pepe el Grillo) y Finn Wolfhard, entre otros y está ambientada en la Italia fascista y, según algunas críticas en Estados Unidos, busca «celebrar la desobediencia».
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