El cambio climático y el calentamiento global han acelerado el deshielo de los suelos congelados en el Ártico siberiano, llamado permafrost, lo que está permitiendo a los científicos hallar virus que podrían representar una amenaza para los humanos y la vida silvestre.
De hecho, los investigadores ya han resucitado varios virus del permafrost que datan de hace más de 48 500 años, lo que demuestra que los virus prehistóricos pueden seguir siendo infecciosos.
El riesgo es real pero bajo. Eso se debe a que los científicos no saben si estos virus podrían seguir siendo infecciosos en las condiciones actuales. Además, la escasa población en el Ártico reduce el riesgo de exposición humana a virus antiguos.
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