Panamá cerrará 2025 con los niveles más bajos de migración irregular registrados en más de una década, un resultado que el presidente José Raúl Mulino atribuyó al fortalecimiento del control fronterizo y al trabajo conjunto con otros países de la región.
De acuerdo con las cifras oficiales más recientes, en lo que va del año apenas 3,054 personas han ingresado de manera irregular al país, un número que no se registraba desde 2011, cuando el flujo fue considerablemente menor. En años posteriores, las estadísticas se mantuvieron por encima de los 3,000 migrantes anuales, hasta alcanzar picos históricos como el registrado en 2023.
Desde el inicio de la actual administración, en julio de 2024, la contención de la migración irregular se convirtió en una de las prioridades del Gobierno. Como resultado, el flujo migratorio se redujo de forma significativa en 2024 y, para 2025, la disminución alcanza cerca del 99%, marcando un punto de inflexión en la gestión de este fenómeno.
El mandatario señaló que esta reducción representa un alivio para el país y para la región, y aseguró que se mantendrán las acciones necesarias para preservar la seguridad y el bienestar de las familias panameñas. El Ejecutivo destacó que la cooperación internacional ha sido clave para lograr estos resultados.
Analistas y autoridades coinciden en que, además de las medidas locales, el endurecimiento de las políticas migratorias en Estados Unidos también ha influido en la reducción del tránsito de migrantes desde el sur hacia el norte del continente.
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