De acuerdo con información dada a conocer por la Cámara de Comercio, Agricultura e Industria de Panamá (CCAIP), «panamá vive su peor crisis de desempleo», pese a que según el último informe de junio de 2022, realizado por el Instituto Nacional de Estadística y Censo, la tasa de desempleo disminuyó de 11.3% registrado en octubre de 2021, a 9.9% en abril de 2022. No obstante, la informalidad aumentó a 48.2% con relación al 47.6% del año 2021.
El gremio advierte que Panamá está en caída libre en la clasificación internacional “Doing Business” elaborada por el Banco Mundial, que mide las regulaciones para hacer negocios en 190 países. En la última medición ocupó el puesto 86, cuando en el 2014 se ubicaba en el peldaño 55. Por lo que, el país afronta la peor crisis de empleo en su historia reciente, la cual, entre otras razones, encuentra su causa en una decreciente confianza por desarrollar negocios en el país producto de barreras que cada vez hacen más difícil la iniciativa empresarial o la llegada de capitales que nutran la inversión directa extranjera, señaló la Cámara de Comercio.
De igual forma, desde ese año, Panamá ha experimentado un desplome en la medición del ranking de competitividad del Foro Económico Mundial. Luego de haber ocupado la posición 40 en 2012, en la última medición de 2019 nos encontramos 26 puestos por debajo ocupando ahora el puesto 66 de 141 países analizados. Resulta inverosímil escuchar que miles de puestos de trabajo se ponen en riesgo producto de incertidumbres generadas ante acciones o inacciones de las autoridades nacionales y un síntoma evidente de esto, es la tendencia a trasladar al Estado actividades propias del sector privado, con el único resultado de empeorar el problema que se plantea solucionar, destacan los empresarios.
Para la Cámara, esos descensos que muestran estos listados tan solo son el reflejo de cómo el libre mercado es cada vez menos libre, asediado y amenazado con mayor intervencionismo y servidores públicos que se extralimitan más allá de sus funciones.
Hoy, es cada vez más constante la opinión de que hacer negocios en Panamá está impactado por la burocracia, la discrecionalidad gubernamental y regulaciones sin sustento técnico, lo que está llevando a empresarios nacionales e internacionales abandonar la idea de realizar nuevas inversiones o, peor aún, reducir o reubicar sus operaciones, sostienen los comerciantes.
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