El papa Francisco reiteró el jueves su llamado a que Europa reciba e integre a los migrantes, cuya diversidad, dijo, renueva las ciudades europeas como un “bello mosaico que no se debe dañar o corromper con prejuicios u odio”.
Francisco no mencionó la crisis en curso en la frontera oriental de Polonia al recibir a grupos misioneros europeos que asisten a una reunión de la fundación Migrantes de la Conferencia Episcopal Italiana. Cientos, posiblemente miles, de solicitantes de asilo están varados en la frontera entre Bielorrusia y Polonia mientras se intensifica un enfrentamiento político entre los dos países. La mayoría de esos migrantes provienen del Medio Oriente.
El papa habló sobre todo de la migración italiana y recordó su propia historia como descendiente de migrantes italianos a Argentina, pero la historia, agregó, deja en claro que Europa es el hogar común de muchos y pidió que “revitalice hoy su vocación de solidaridad y subsidiariedad”.
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