El papa Francisco volvió hoy a hacer un llamamiento por la paz y afirmó que Dios «quiere que seamos mansos, abiertos, disponibles a la escucha, capaces de apaciguar las disputas y tejer la armonía».
«La mansedumbre es posible», dijo el pontífice en el Regina Caeli, al comentar el evangelio del día.
«Preguntémonos si, en los lugares donde vivimos, los discípulos de Jesús nos comportamos así: ¿aliviamos las tensiones, frenamos los conflictos? ¿Estamos también en fricción con alguien, siempre dispuestos a reaccionar, a estallar, o sabemos responder con la no violencia, ¿sabemos responder con palabras y gestos suaves?», dijo.
Agregó que «por supuesto, esta mansedumbre no es fácil: ¡qué difícil es, en todos los niveles, desactivar los conflictos!».
Luego, explicó que Jesús «sabe que solos no podemos custodiar la paz, que necesitamos ayuda, un don. La paz, que es nuestro compromiso, es ante todo un don de Dios».
Sin embargo, advirtió, «no se puede brindar paz cuando no se está en paz».
«Es El, el Espíritu Santo, quien desarma el corazón y lo llena de serenidad. Es El, el Espíritu Santo, quien derrite las rigideces y extingue las tentaciones de agredir a los demás. Es El quien nos recuerda que hay hermanos y hermanas junto a nosotros, no obstáculos y adversarios. Es El quién nos da la fuerza para perdonar, para empezar de nuevo Y es con El que nos convertimos en hombres y mujeres de paz», subrayó el Papa. (ANSA)
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