La última película completa de Thor fue la barroca “Thor: Ragnarok” de 2017, en la que el Dios del Trueno enfrentaba conflictos con sus hermanos, la destrucción inminente de su planeta, un compañero alcoholizado, un perro enorme, a su amigo Hulk con un ataque de pánico y la muerte de su padre.
Era el cine de Taika Waititi en su estado más intenso, con caminatas en cámara lenta, tocados estúpidos con cuernos, espadas y cañones láser, capas y soldados muertos vivientes, un Thor con el cabello corto, un personaje de Jeff Goldblum típicamente desequilibrado, una profecía, naves extraterrestres y mucho Led Zeppelin.
Si te pareció que era una cinta alocada, su secuela le dice “hazte a un lado que ahí voy”.
“Thor: Love and Thunder” (“Thor: amor y trueno”) — una rara cuarta película para un personaje de Marvel — tiene cabras gigantes y gritonas, un Zeus horrible, niños en jaulas, delfines espaciales, osos de felpa con ojos de rayos láser, una parodia de un comercial de Old Spice, Natalie Portman dándole un cabezazo a un villano, extraterrestres azules y mucho Guns N’ Roses.
Comentarios