En medio de un atronador aplauso, el alcalde de Río de Janeiro coronó el viernes al Rey Momo, marcando el inicio del reinado de cinco días del simbólico monarca del Carnaval.
“¡Declaro oficialmente inaugurado el Carnaval 2024!”, manifestó el Rey Momo después de que el alcalde Eduardo Paes le entregara una gigantesca llave de color oro y plata. El confeti voló en una sala del Palacio de la Ciudad, en el barrio de Botafogo, donde tuvo lugar la ceremonia.
Entre los espectadores se encontraban los típicos protagonistas del Carnaval de Río: juerguistas disfrazados de personajes folclóricos, jaguares, gitanos y “bate-bolas”, exuberantes payasos con trajes idénticos y minuciosamente detallados que se desplazan en grupo. Los festejos durarán hasta el 14 de febrero.
Por ninguna parte se notaban los problemas que últimamente aquejan a la ciudad tropical: un brote de dengue que hace unos días obligó a emitir un decreto de emergencia de salud pública; un decreto federal para combatir un aumento de la violencia de las milicias y los narcotraficantes. De hecho, el Carnaval es una oportunidad para que la gente se olvide temporalmente de sus problemas.
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