El sur de California fue escenario de saqueos el domingo, un camión cisterna chocó contra los manifestantes en Minneapolis y se registraron enfrentamientos entre los manifestantes y la policía en Boston y Washington, mientras el Gobierno se encuentra con dificultades para contener las caóticas protestas en contra de la violencia policial y el racismo.
Soldados de la Guardia Nacional se desplegaron en 15 estados y en Washington D.C., mientras algunas grandes ciudades vivían una quinta noche de incidentes de violencia y destrucción que comenzaron con protestas pacíficas por la muerte de un hombre negro, George Floyd, bajo custodia policial.
“Odio ver mi ciudad así, pero al fin y al cabo necesitamos justicia”, dijo Jahvon Craven, de 18 años, mientras estaba en un paso elevado observando a los manifestantes que había debajo, en la Interestatal 35, en el centro de Minneapolis, momentos antes de que entrara en vigor el toque de queda de las 8 p.m. en dicha ciudad.
Floyd, de 46 años, murió el lunes, en un incidente grabado en vídeo en el que se veía a un policía blanco de Minneapolis aplastándole el cuello con la rodilla durante casi nueve minutos. Las imágenes provocaron indignación y prendieron la mecha en una nación dividida política y racialmente, en medio de una campaña presidencial polarizadora, y tras comenzar la desescalada del confinamiento por la pandemia de coronavirus que ha dejado a millones de personas sin trabajo.
Las comunidades minoritarias se han visto especialmente afectadas por la pandemia y las restricciones.
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