Es bien sabido que las garrapatas pueden transmitir infecciones que causan enfermedades graves, como la enfermedad de Lyme. Ahora, las autoridades sanitarias intentan concienciar sobre un problema menos conocido: una alergia potencialmente mortal a la carne provocada por las picaduras de garrapatas.
Este problema, conocido como síndrome alfa-gal, se relacionó por primera vez con una especie específica de garrapata hace unos 15 años. Sin embargo, los casos están aumentando, ya que cada vez más personas reportan síntomas como urticaria, diarrea y picazón tras ingerir incluso una pequeña cantidad de carne y, en algunos casos, lácteos. La alergia no afecta el consumo de mariscos ni aves. El pollo, el pavo y los huevos son seguros para el consumo.
Durante años, el tratamiento estándar ha consistido en evitar los alimentos derivados de vacas, cerdos y corderos, además de llevar un autoinyector de epinefrina en caso de emergencia médica. Pero recientemente, los organismos reguladores aprobaron el primer medicamento para esta afección, y es posible que pronto haya más terapias disponibles.
¿Qué lo causa?
A diferencia de otras enfermedades transmitidas por garrapatas, como la fiebre maculosa de las Montañas Rocosas, el síndrome alfa-gal no es causado por una bacteria ni un virus. En cambio, se produce cuando el sistema inmunitario humano desencadena una respuesta alérgica a un tipo de azúcar conocido como alfa-gal.
El alfa-gal se encuentra en la carne de la mayoría de los mamíferos, pero no en los humanos ni en otros primates. También se encuentra en la saliva de ciertas garrapatas.
Cuando se ingiere, este azúcar suele ser inofensivo. Sin embargo, cuando las garrapatas perforan la piel, pueden introducir el azúcar directamente en el torrente sanguíneo. Esto desencadena la producción de anticuerpos —proteínas del sistema inmunitario que combaten los agentes patógenos— que aprenden rápidamente a identificar y atacar las moléculas de alfa-gal.
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