A pocas horas de asumir el poder, el presidente electo José Raúl Mulino, llegó a la provincia del Darién en donde enfrentará uno de sus principales desafíos: la incesante migración hacia Estados Unidos.
Mulino ha prometido desde su campaña que lo llevó a ganar las elecciones en mayo que buscará cerrar el corredor selvático con Colombia, por donde cruzaron el año pasado más de medio millón de migrantes y más de 186.000 lo han hecho en lo que va de 2024; en su mayoría, venezolanos, ecuatorianos, colombianos y chinos.
Mulino también ha dicho que repatriaría a los migrantes que sigan cruzando el Darién, aunque los expertos consideran que sería una tarea difícil y que sólo lograría deportar a un porcentaje mínimo cada día, además de lo costosa que sería la operación.
El nuevo mandatario nacional ha dejado entrever que buscaría acuerdos con Estados Unidos en esos esfuerzos en momentos en que persisten las denuncias de abusos, violaciones a los derechos humanos y testimonios de muertes por esa ruta. El secretario de Seguridad Nacional de Estados Unidos, Alejandro Mayorkas, estará en su toma de posesión el lunes.