El secretario general de la ONU, António Guterres, hizo el jueves un llamado urgente al mundo para que se una y ponga fin a la guerra en Ucrania, que calificó de insensata, despiadada e “ilimitada en su potencial para un daño global”.
Por su parte, la máxima responsable de derechos humanos de la ONU afirmó que incluso un alto el fuego de un día evitaría decenas de muertos y heridos entre la población civil, y posibilitaría que otros miles huyeran de los ataques rusos.
En la reunión del Consejo de Seguridad de la ONU sobre la protección de la población y de la infraestructura civil en Ucrania, Guterres informó sobre las reuniones que mantuvo recientemente con los presidentes ruso y ucraniano y que condujeron a las dos primeras evacuaciones de esta semana de la ciudad de Mariúpol, en el sureste del país, y de su último bastión ucraniano: la planta siderúrgica de Azovstal.
El responsable de la ayuda humanitaria de Naciones Unidas, Martin Griffiths, dijo que un tercer convoy partió hacia Mariúpol el jueves y espera llegar el viernes por la mañana, y que confía en evacuar a los civiles de la planta.
Además, Guterres señaló que no tuvo “pelos en la lengua” para decirle al presidente ruso, Vladimir Putin, que la invasión de Ucrania por parte de su país, que inició el 24 de febrero, es una violación a la integridad territorial del país y a la Carta de las Naciones Unidas, y que “debe terminar por el bien del pueblo ucraniano, de Rusia y del mundo entero”.
Guterres también dijo que durante sus reuniones con Putin y con el presidente ucraniano, Volodymyr Zelenskyy, se centró en la necesidad de actuar rápidamente para garantizar un flujo constante de alimentos y energía para los mercados abiertos.
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