La protección del océano a gran escala da un paso histórico. Este 17 de enero de 2026 comenzó oficialmente a regir el Tratado de Altamar, un acuerdo internacional que busca conservar y garantizar el uso sostenible de la biodiversidad marina en aguas que no pertenecen a ningún país.
Conocido como Acuerdo BBNJ, este tratado establece por primera vez reglas claras y obligatorias para la protección de la vida marina en zonas ubicadas más allá de las 200 millas náuticas, donde hasta ahora existían pocos mecanismos de control. Antes de su aprobación, menos del 1 % de la altamar contaba con algún tipo de protección ambiental.
El acuerdo entró en vigor tras alcanzar el mínimo de 60 ratificaciones internacionales en septiembre de 2025, cumpliendo el plazo estipulado de 120 días para su implementación formal.
¿Por qué es tan relevante el Tratado de Altamar?
La altamar cubre cerca del 75 % de los océanos del planeta y concentra procesos vitales para el equilibrio ambiental, como la absorción de carbono y la regulación del clima. Además, es ruta de migración de especies clave como ballenas, tiburones, tortugas marinas y grandes cardúmenes de peces.
Gracias al Acuerdo BBNJ, los países podrán establecer áreas marinas protegidas en aguas internacionales, exigir evaluaciones de impacto ambiental para actividades humanas y reforzar la regulación frente a problemas como la sobrepesca, la pesca ilegal, la contaminación y el ruido submarino.
Expertos destacan que este tratado marca un antes y un después en la gobernanza oceánica, al convertir en obligaciones legales lo que antes eran compromisos voluntarios.
Panamá y Costa Rica, referentes regionales
Centroamérica juega un rol clave en este avance. Panamá fue el primer país de la región en ratificar el acuerdo, en octubre de 2024, posicionándose como un actor relevante en la defensa de la biodiversidad marina. Costa Rica, por su parte, formalizó su ratificación en mayo de 2025 y fue determinante para alcanzar el número mínimo de adhesiones necesarias a nivel global.
Ambos países participaron activamente en las negociaciones del tratado y forman parte de los esfuerzos para impulsar la protección de zonas de alto valor ecológico, como el Domo Térmico Centroamericano, una de las áreas más productivas del Pacífico.
Colombia también ha firmado el acuerdo y avanza en su proceso interno para convertirlo en ley, reforzando el compromiso regional con la protección de la altamar.
Implementación y retos
Con la entrada en vigor del tratado, los países deberán actualizar sus leyes, fortalecer sus capacidades técnicas y asegurar que las actividades de empresas y embarcaciones bajo su jurisdicción cumplan con los nuevos estándares internacionales. El desafío ahora es pasar del compromiso político a la aplicación efectiva del acuerdo en el mar.
¿Dónde conocer más sobre el Acuerdo BBNJ?
Para quienes deseen profundizar en el contenido del Tratado de Altamar, su alcance y los beneficios para la región, Fundación MarViva pone a disposición una guía informativa gratuita que explica de forma clara los principales puntos del Acuerdo BBNJ y sus implicaciones para la conservación marina.
https://marviva.net/wp-content/uploads/2024/03/Documento-guia-para-la-comprension-del-Tratado-de-las-Naciones-Unidas.pdf
El rol de Fundación MarViva
Fundación MarViva es una organización regional dedicada a la protección del océano y al uso sostenible de los recursos marinos en el Pacífico Este Tropical. Su trabajo se enfoca en fortalecer la gobernanza oceánica mediante la colaboración con gobiernos, sector privado y sociedad civil.
Con presencia en Panamá, Costa Rica y Colombia, MarViva impulsa proyectos de conservación, investigación y educación ambiental, además de acompañar la implementación de acuerdos internacionales como el Tratado de Altamar, promoviendo que estos compromisos se traduzcan en acciones concretas para la protección de los ecosistemas marinos.
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