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SALUD Y VIDA

Las «células zombis»: el enemigo silencioso que acelera el envejecimiento

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Aunque parezca sacado de una película, dentro del cuerpo humano existen células que permanecen activas pero ya no cumplen su función natural. La ciencia las identifica como células senescentes, y en el ámbito de la longevidad se han ganado el apodo de «células zombis» por su capacidad de dañar tejidos sin desaparecer.

Estas células no se multiplican, pero tampoco mueren. Su principal problema es que alteran el entorno que las rodea, liberando sustancias que generan inflamación constante y afectan el funcionamiento normal de órganos y sistemas. Para los investigadores, representan uno de los grandes desafíos para lograr una vida más larga y saludable.

¿Por qué se vuelven peligrosas?

En condiciones normales, cuando una célula sufre daños, el organismo la repara o la elimina. Sin embargo, algunas entran en un estado de inactividad permanente. Aunque parecen inofensivas, producen compuestos inflamantorios que impactan negativamente en células vecinas y favorecen el deterioro progresivo del cuerpo.

Con el paso de los años, el sistema inmunológico pierde eficacia para identificarlas y eliminarlas, lo que permite que se acumulen en zonas clave como músculos, articulaciones, hígado o cerebro. Esta acumulación está vinculada a enfermedades asociadas al envejecimiento, como problemas cardiovasculares, trastornos neurodegenerativos, diabetes o pérdida de masa muscular.

Un mecanismo necesario que se descontrola

La senescencia celular no siempre es negativa. De hecho, cumple una función protectora importante: evita que células dañadas se conviertan en cancerosas y participa en procesos de reparación, como la cicatrización. El incoveniente surge cuando estas células permanecen más tiempo del necesario y se vuelven crónicas.

Por eso, uno de los grandes retos científicos actuales es encontrar la forma de eliminar solo las células dañinas sin afectar aquellas que aún cumplen un rol beneficioso.

Senolíticos: una nueva frontera en la logevidad

En este contexto aparecen los senolíticos, compuestos diseñados para ayudar al organismo a deshacerse de las células senescentes sin perjudicar las sanas. Durante años, este campo estuvo limitado a estudios farmacológicos, pero recientemente ha crecido el interés por alternativas de origen natural.

Investigaciones recientes apuntas a ciertos compuestos presentes en alimentos de uso cotidiano, lo que abre la puerta a nuevas estrategias para promover un envejecimiento más saludable desde la nutrición y el estilo de vida.

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