El sistema educativo panameño muestra síntomas graves de una baja calidad, las deficiencias presentadas según los resultados de la prueba PISA 2023, evidencian las dificultades que presentan los niños y niñas desde la primaria e incluso en adolescentes de premedia y media para escribir, leer y entender lo que leen, lo que de de alguna u otra forma, acentúa el conformismo de las autoridades panameñas en ofrecer un derecho a medias, contrario a lo que señala el artículo 26 de los derechos humanos y el cuarto objetivo de desarrollo sostenible enmarcado en la agenda 20-30.
“La educación es buena, pero hace falta mejorarla”, sostuvo Edwin Arrocha, un estudiante de 17 años que cursa el duodécimo grado del bachiller en ciencias del colegio Elena Chávez de Pinate, quien además sostiene que “incluso que nosotros (los estudiantes de premedia y media), no hayamos iniciado clases como decía el calendario escolar, te dice algo de como esta nuestro sistema educativo”.
De acuerdo con cifras del Ministerio de Educación para el periodo escolar 2024, hay casi un millón de estudiantes dentro del sistema educativo, específicamente 993 mil 943, de los cuales 803 mil 621 estudian en escuelas públicas y otros 140 mil 608 lo hacen en centros educativos privados. Sin embargo, unos 300 mil estudiantes que cursan grados de premedia y media, del sector oficial no han iniciado clases, mientras que los que están en escuelas privadas, sí lo han hecho.
Para Edwin, la calidad de la educación no solo se mide con los resultados en las calificaciones, sino que es un complemento. “Las condiciones en las que recibimo esa educación, también son importantes para que sea de calidad. Sillas dañadas, baños desbordados, salones acalorados (…) o como nosotros en el Pinate, ir a recibir clases en un centro comercial, o una vez o dos veces a la semana, como estuvimos el año pasado, no es una educación de calidad por más que tengamos buenos maestros y tengamos buenas calificaciones”, sostuvo.
Los docentes, así como los estudiantes son pieza clave en el engranaje del sistema educativo y ante la pregunta de cómo podemos lograr una calidad educativa y la profesora Cecilia Sánches del Instituto Rubiano, contestó diciendo “Un plan de ejecución integral del presupuesto asignado en cada escuela a través del Fondo de Equidad y Calidad de la Educación, en donde se simplifique la burocracia y que los directores puedan resolver problemas de infraestructura sinmayor pérdida de tiempo y por supuesto, la preparación constante y actualización en materia tecnológica de los docentes, son esenciales para brindar una educación de calidad”.

“No nos olvidemos de los padres de familia, la educación de calidad inicia desde el acompañamiento de estos a sus hijos desde preescolar hasta sexto año. Pero nos hemos malacostumbrado a pensar que el niño, niña o adolescente, tiene que saber que esa es su responsabilidad y los hemos abandonado en el camino”, sostuvo la profesora Sánchez.
“La educación es el arma más poderosa que puedes usar para cambiar el mundo”, dijo alguna vez el expresidente de Sudáfrica Nelson Mandela, pero cómo pueden estos niños, niñas y adolescentes cambiar siquiera su propio mundo cuando esa educación se les es brindada con baja calidad y no les asegura siquiera, lograr poder analizar y comprender un texto o resolver problemas básicos de matemáticas aplicados en la vida cotidiana, situación que se agrava más en las áreas rurales y de difícil acceso del país, como las comarcas, en donde según los resultados de última prueba CRECER aplicada, el 90% de los estudiantes no logró los niveles mínimos requeridos de comprensión lectora.
En el contexto de las protestas realizadas durante el mes de octubre y noviembre del 2023, que mantuvo paralizada las clases por más de un mes, el oficial de Unicef para Panamá, Francisco Trejos, expresó que los niños deben estar en las escuelas aprendiendo, se les está vulnerando el derecho a la educación, la escuela es un entorno protector, donde en muchos casos reciben alimentación, servicios de salud y los que asisten tienen menor probabilidad de sufrir actos de violencia, abusos o embarazos prematuros”.
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