Gerd Müller participó en dos Copas del Mundo con Alemania Federal, en los Mundiales de México 1970 y Alemania 1974, donde dejó una huella imborrable gracias a su extraordinaria capacidad goleadora y su instinto dentro del área.
Considerado uno de los delanteros más letales en la historia del fútbol, Müller se destacó por su habilidad para definir en espacios reducidos y aparecer en los momentos más importantes. Su mejor actuación individual llegó en México 1970, torneo en el que anotó 10 goles y se consagró como el máximo goleador del campeonato, obteniendo la Bota de Oro y un lugar en el Equipo Ideal del Mundial.
Durante esa Copa del Mundo marcó en cinco partidos consecutivos y fue clave para que Alemania Federal alcanzara las semifinales. Entre sus actuaciones más recordadas sobresale el doblete frente a Italia en el histórico partido semifinal, considerado uno de los mejores encuentros en la historia de los Mundiales. A pesar de su brillante rendimiento, su selección terminó quedándose con el tercer puesto.
Cuatro años después, en Alemania 1974, Müller tuvo su revancha y volvió a demostrar su importancia en el equipo. El delantero anotó el gol de la victoria en la final frente a Países Bajos, asegurando así el título mundial para Alemania Federal y entrando definitivamente en la historia grande del fútbol.
Al cerrar su trayectoria en Copas del Mundo, Gerd Müller acumuló 14 goles mundialistas, cifra que durante muchos años fue récord histórico. Su legado permanece intacto como uno de los máximos artilleros y futbolistas más influyentes que han pasado por los Mundiales.

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