Más de dos centenares de nicaragüenses fueron desalojados este jueves de la terminal de autobuses de Albrook por las autoridades, que les impidieron salir en caravana hacia su país porque su regreso no ha sido autorizado por el Gobierno de Nicaragua.
El desalojo se realizó sin registro de incidentes. Muchos de los extranjeros abordaron pequeños autobuses dispuestos por los cuerpos de seguridad que los llevaron a otro punto de la ciudad desde donde se dirigirían a algún domicilio, mientras que otros se fueron por sus propios medios, como constató Efe.
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