El número de víctimas mortales provocado por el terremoto registrado el pasado 15 de agosto en la isla de Flores, al suroeste de Indonesia, aumentó a 100, de acuerdo con los últimos datos proporcionados por la Agencia Nacional de Gestión de Desastres de Indonesia (BNPB).
El teniente general Suharyanto informó que, además de las personas fallecidas, otras 1.603 resultaron heridas como consecuencia del movimiento telúrico. El epicentro del sismo se ubicó a unos 68 kilómetros al noreste de Ende, en la provincia de Nusa Tenggara Oriental.
El desastre también obligó a unas 180.327 personas a abandonar sus hogares en diferentes zonas de Manggarai, Manggarai Oriental, Nagekeo, Ngada y Sikka. Mientras tanto, se contabilizan alrededor de 73.818 viviendas afectadas, de las cuales 23.276 presentan daños considerados graves.
Los daños también alcanzaron importantes instalaciones públicas. Al menos 1.915 estructuras, entre hospitales, escuelas, puertos y terminales, sufrieron afectaciones. Ante esta situación, las autoridades continúan trasladando asistencia y suministros a las comunidades afectadas mediante helicópteros y camiones.
Tras el terremoto principal también se han registrado varias réplicas, aunque hasta el momento ninguna ha provocado nuevas muertes, según las autoridades.
El movimiento telúrico tuvo una magnitud de 7,7 y se produjo a una profundidad aproximada de 10 kilómetros. Indonesia forma parte del denominado Cinturón de Fuego del Pacífico, una zona caracterizada por una intensa actividad sísmica y volcánica.