El béisbol en Cuba sufrió «el abandono» de nueve jugadores que dejaron el equipo nacional juvenil durante el Mundial sub-23 en México, hecho que generó cautelosas reacciones en la isla tanto oficiales como populares.
Las «fugas», como algunos las llaman, ocurrieron paulatinamente en un torneo en México que acaba de terminar y fueron las mas numerosas protagonizadas por deportistas de la islas que han sido calificadas con frecuencia como deserciones» políticas.
Una situación visible es la falta de reacciones apasionadas y políticas en al prensa y entre los aficionados, como sucedió antes por décadas cuando ocurrían.
Los abandonos actuales han sido tratados mas que todo por medios oficiales cubanos como conductas personales no éticas de quienes han «flaqueado sin respetar la misión del equipo», según comentó la Federación Cubana de Béisbol (FCB).
La federación vía Internet, acusó a Estados Unidos por la anulación de un acuerdo de la entidad con las grandes ligas estadounidenses de autorizaciones a peloteros cubanos.
La prensa cubana, por su parte, continuó publicando las vicisitudes del Mundial mexicano en el cual como era de esperarse quedó relegado al equipo nacional a posiciones sin destaque al no poder ganar con frecuencia.
Como parte del establecimiento de un sistema socialista en Cuba por el triunfo revolucionario encabezado por Fidel Castro el 1 de enero de 1959 tras una guerra de guerrillas, terminó la práctica profesional del deporte en general y en especial del nacional, que es el beisbol.
Después de esa medida, los peloteros cubanos que estaban en activo como profesionales en ese momento se fueron a Estados Unidos a seguir sus carreras.
Una parte de ellos se quedó sin embargo en el país para ayudar al desarrollo de la disciplina en el área amateur o de aficionados.
Ello convirtió a Cuba rápidamente en una potencia mundial amateur prácticamente invencible en el sector, tal como sucedió en otros muchos deportes entre estos el atletismo, boxeo y voleibol.
No existen estudios definidos sobre los factores que comenzaron un éxodo en el beisbol nacional sin profesionalismo, el cual terminó llevándose a figuras relevantes a las ligas mayores de Estados Unidos.
Más que cualquier posición política sobresalen entre las explicaciones de tales abandonos la búsqueda de un mejor escenario deportivo y financiero.
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