Apenas una jornada le duró al belga Yves Lampaert la casaca amarilla de líder del Tour de Francia, que tras la segunda etapa de la tradicional competencia ciclística pasó a manos de su compatriota Wout van Aert en esta centésimo novena edición.
Lo que sí se repitió entre la primera y la segunda fracción fue no sólo que ambas se disputaron en suelo danés y también el segundo puesto del nuevo líder, quien el viernes cerró a espaldas de Lampaert en la prueba contrarreloj individual y hoy lo hizo detrás del vencedor neerlandés Fabio Jakobsen.
El ganador del día se impuso con un tiempo de cuatro horas, 34 minutos y 34 segundos, idéntico registro con el que cruzó la meta Van Aert, quien gracias a los seis segundos de bonificación recibidos se trepó así a la cima de la clasificación general.
El pedalista de Quick Step se adjudicó el tramo de 202 kilómetros entre Roskilde y Nyborg por delante de su colega de Jumbo Visma y del local Mats Pedersen, de Trek-Segafredo, que recibió cuatro segundos de bonificación y completó el podio de la jornada.
«Es increíble. He recorrido un muy, muy largo camino y quienes me conocen saben todos los sacrificios que he hecho, pero valió la pena», afirmó el neerlandés.
La referencia de Jakobsen apuntó al accidente que sufrió hace menos de dos años durante la Vuelta a Polonia y que puso en riesgo su propia vida.
Hoy tuvo su revancha pese a «un pequeño contacto con (el eslovaco) Peter Sagan (que finalizó sexto con el mismo tiempo que el vencedor) en los últimos 150 metros», pudo doblegar con el último aliento a Van Aert y a Pedersen para cantar victoria.
También celebró el belga, que ahora lidera por apenas un segundo de ventaja sobre su compatriota Lampaert, resignado a ceder la casaca de líder, pero no muy decepcionado.
«Es una lástima ceder el comando, pero al menos puedo decir que la lucí por un día en la vida», comentó al respecto el ganador de la primera etapa, contento por la victoria en la segunda de su compañero de equipo.
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