Fue en los primeros metros de la competencia, cuando el «intruso» con cámara en mano y de pie sobre le tartán, entre la primera y la segunda calle, estaba filmando la final del salto triple femenino que se disputaba en forma simultánea y en la que la venezolana Yulimar Rojas consiguió su tercer título consecutivo. Tan absorto estaba en su trabajo, que no se dio cuenta que se había largado la final de los 3000 con obstáculos.
En los 3.000 metros con obstáculos, los competidores deben superar, como lo marca el nombre de la disciplina, varios «escollos» a lo largo del recorrido. El reglamento marca que desde el punto de partida hasta cruzar la meta se encontrarán con 28 vallas y siete pozos de agua. Pero los atletas que disputaron la final masculina de esa prueba en el Mundial de Atletismo de Eugene se encontraron un obstáculo extra e impensado: un camarógrafo que se había colado en la pista.
De espalda a los atletas, el hombre tampoco vio que estos se le acercaban cada vez más y se mantuvo inmóvil en su posición. Los corredores reaccionaron rápido al verlo, el grupo se abrió para esquivarlo y la situación -que podría haber terminado con algún atleta o el camarógrafo lesionados- al final fue solo una anécdota curiosa, que se hizo viral en las redes sociales muy rápido.
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