«Los creyentes no podemos quedarnos callados cuando el terrorismo abusa de la religión», afirmó hoy el papa Francisco en el encuentro inter-religioso en la llanura de Ur, en Nasiriya, una ciudad de Irak situada a orillas del río Eufrates- El Sumo Pontífice, en su segundo día de un viaje histórico a este país de mayoría islámica, subrayó que «nos corresponde a nosotros aclarar los malentendidos».
Y exclamó: «No permitamos que la luz del cielo sea cubierta por las nubes del odio. Sobre este país se han espesado los nubarrones del terrorismo, la guerra y la violencia».
El papa había conocido por primera vez al gran ayatolá Sayyid Ali Al-Husayni Al-Sistani en Nayaf, la ciudad iraquí situada unos 160 kilómetros al sur de Bagdad que visitó este sábado.
Durante la visita, que duró unos cuarenta y cinco minutos, el Papa subrayó «la importancia de la colaboración y la amistad entre las comunidades religiosas para que, cultivando el respeto mutuo y el diálogo, podamos contribuir al bien de Irak, de la región y de toda la humanidad».
Así lo informó el director de la oficina de prensa del Vaticano, Matteo Bruni, y agregó que «el encuentro fue una oportunidad para que el Papa agradeciera al Gran Ayatolá Al-Sistani porque, junto con la comunidad chiíta, ante la violencia y las grandes dificultades de los últimos años, alzó su voz en defensa de los más débiles y más perseguidos, afirmando «el carácter sagrado de la vida humana y la importancia de la unidad del pueblo iraquí».
Al despedirse del Gran Ayatolá, el Papa «reiteró su oración a Dios, Creador de todo, por un futuro de paz y fraternidad para la amada tierra iraquí, para Oriente Medio y para el mundo entero», concluye Bruni al dar los detalles del encuentro.
Los que tienen fe «renuncian a tener enemigos», dijo el Papa poco después desde la llanura de Ur de los caldeos, donde está la casa de Abraham, el padre del monoteísmo.
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