Ciudad de Panamá, 23 de mayo de 2025. La protección de los ecosistemas marinos y el desarrollo de prácticas pesqueras sostenibles son fundamentales para procurar mantener la biodiversidad y el bienestar de las comunidades costeras. En este contexto, un nuevo esfuerzo de conservación en el Gran Golfo de Chiriquí (GGCh), Panamá, busca mejorar la protección de los tiburones y fortalecer la pesca costera responsable.
Este proyecto, financiado por Shark Conservation Fund y Pew Bertarelli Ocean Legacy, y con el acompañamiento técnico de organizaciones aliadas como Migramar, apuesta por la sostenibilidad marina y de los medios de subsistencia, promoviendo el desarrollo y la adopción de mejores prácticas pesqueras que reduzcan la mortalidad de los tiburones y contribuyan a la salud de los ecosistemas marinos y costeros.
Con un enfoque basado en la ciencia y la participación comunitaria, esta iniciativa marca un paso clave hacia la gestión responsable de los recursos marinos y la protección de especies vulnerables en el Pacífico panameño, región que alberga hábitats críticos como arrecifes de coral, manglares, costas rocosas, planicies fangosas intermareales y playas arenosas, esenciales para la seguridad alimentaria y el equilibrio ecológico.
En un esfuerzo conjunto por fortalecer la investigación y conservación de especies altamente migratorias en el Pacífico Tropical Oriental (PTO), Fundación MarViva y el Centro de Capacitación, Investigación y Monitoreo de la Biodiversidad en el Parque Nacional Coiba (CCIMBIO), lograron marcar satelitalmente a 11 ejemplares machos de tiburón martillo (Sphyrna lewini), que superaban los dos metros de longitud y fueron capturados en aguas del suroeste de Isla Cébaco, al sur del golfo de Montijo. Sin duda, esto representa un avance clave para el conocimiento y conservación de esta especie críticamente amenazada.
El marcaje, que se logró después de siete meses de un dedicado trabajo técnico y operativo, que permitirá, de acuerdo con Luis Montes, biólogo investigador del CCIMBIO, rastrear en tiempo real los desplazamientos de estos tiburones y si la información a ser generada nos lo permite, conocer un poco más sobre su comportamiento, distribución y rutas migratorias. Toda esta información es fundamental para diseñar medidas de manejo y protección más efectivas, especialmente considerando que el tiburón martillo se encuentra en estado crítico de amenaza según la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN).
Por su parte, Onelys Alvarado, bióloga de Fundación MarViva, aprovechó para recordar que entre octubre y noviembre de 2024 se lograron marcar 12 ejemplares hembras de tortugas verdes (Chelonia mydas) en aguas del arrecife de Bahía Damas, en Isla Coiba, cuyos datos serán clave en los esfuerzos que se hacen buscando garantizar la protección de sus hábitats y reforzar medidas que reduzcan impactos negativos sobre estas poblaciones en riesgo.
Es necesario mencionar que todo el trabajo de captura, manipulación y liberación se llevó a cabo bajo estrictos protocolos de bienestar animal y estándares científicos y contó con el apoyo de la Federación de Pescadores Artesanales del Área de Influencia del Parque Nacional Coiba (FEPACOIBA), cuyo compromiso con la conservación ha sido vital para el desarrollo de esta iniciativa.
Fundación MarViva y CCIMBIO, al igual que lo vienen haciendo otras organizaciones que trabajan en la región del PTO, reiteran su compromiso para que el conocimiento científico generado contribuya al bienestar de las especies altamente migratorias y al fortalecimiento de la gestión sostenible de los recursos marinos, donde es muy importante el esfuerzo de conservación coordinado entre instituciones y países.
Comentarios