Bill Russell, el último campeón de la NBA, uno de los mejores jugadores de baloncesto, un compañero de equipo consumado y una voz por la justicia social que fue el alma de la dinastía Boston Celtics de los años 50 y 60, murió este domingo. El ex jugador de 88 años murió «en paz» con su esposa Jeannine a su lado, señala el comunicado en twitter.

Bill Russell entregándole el premio que lleva su nombre a Michael Jordan cuando ganó el MVP en 1988.
Russell, que alcanzó la perfección con Boston Celtics en la década de 1960, fue un ejemplo para varias generaciones, tanto dentro como fuera de la cancha. De personalidad reservada pero cercana, fue uno de los interiores más importantes de su era y, probablemente, el mejor defensor en su posición de todos los tiempos.
Leyenda de los Boston Celtics, fue 11 veces campeón de la NBA, entre 1957 y 1969 y MVP en 5 ocasiones, participó en 12 All-Stars y fue MVP del de 1963. Además, fue elegido entre los mejores jugadores de la historia de la liga en las conmemoraciones de los 25, los 50 y los 75 años de la NBA. Además, fue campeón de la NCAA en dos ocasiones, ganó dos anillos como entrenador y una medalla de oro olímpica.

En los Boston Celtics forjó una carrera irrepetible con sus 2.08 m. y sus 2.24 m. de envergadura, que le convertían en un bastión defensivo que acabó su trayectoria NBA con un promedio de 15 puntos y 22,5 rebotes por encuentro en 13 temporadas con los verdes, en las que consiguió el título en 11 ocasiones.
Nacido en Louisiana, Russell se mudó a Oakland junto a toda su familia por culpa de la segregación racial. Su madre falleció cuando Russell era muy joven y su padre fue su gran referente. La habilidad de Russell en el baloncesto le llevó a la universidad de San Francisco, donde brilló en la NCAA. En 1956 Red Auerbach se interesó por el pívot y allí acabó aterrizando el jugador, dejando atrás los problemas raciales que implicaba su llegada a los Boston Celtics.

Allí forjó su carrera y su leyenda durante toda su trayectoria. Una auténtica institución y uno de los jugadores sin los que no se podría entender la historia del baloncesto y de la NBA. Uno de los emblemas de los Celtics, artífice de su dominante dinastía en los 60’s, y cuya importancia fuera de las canchas y en la lucha racial también fue capital para el desarrollo del deporte y la propia liga. Un deportista influyente y talentoso. Inolvidable. Descanse en paz.
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