A punto de cumplir un año de vigencia, el Congreso salvadoreño aprobó el miércoles una nueva prórroga del régimen de excepción, mientras el presidente Nayib Bukele anunció el traslado de otros 2.000 pandilleros a lo que describió como “la cárcel más criticada del mundo”.
El mandatario dijo en Twitter que tras el nuevo operativo de traslado “ya son 4.000 pandilleros los que habitan” el Centro de Confinamiento del Terrorismo (CECOT).
Se confirmó que llevaron a la mega prisión a 57 cabecillas de las pandillas, entre ellos uno de los cabecillas históricos de la Mara Salvatrucha (MS-13), identificado como Alex Alfredo Abrego, también a gatilleros y 1.868 homeboys (miembros de pandillas).
La cárcel, ubicada a 74 kilómetros al este de la capital salvadoreña, en el municipio de Tecoluca, departamento de San Vicente, tiene 33 manzanas de construcción aislada de la ciudad.
Está compuesta de pabellones de confinamiento con camarotes metálicos y celdas de castigo, salas de audiencias virtuales y dos módulos para fábricas contra el ocio penitenciario.
Tiene capacidad para albergar a 40.000 reclusos. Ha sido criticada por colectivos de derechos humanos por no atenerse a los estándares internacionales de rehabilitación social, que desaconsejan las grandes prisiones con capacidad para miles de internos.
Cuando se trasladaron a los primeros 2.000 presos hace menos de un mes, Juan Pappier, subdirector para las Américas de Humans Rights Watch (HRW), aseguró a la AP que las normas mínimas de Naciones Unidas para el tratamiento de reclusos, conocidas como Reglas Nelson Mandela, sugieren que las prisiones de régimen cerrado no tengan una cantidad tan elevada de reclusos porque esto puede ser “obstáculo para la individualización del tratamiento” de los detenidos.
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