Las autoridades brasileñas aumentaron a 132 los muertos tras la operación policial más grande realizada en la historia de la ciudad de Río de Janeiro.
El gobernador de Río, Cláudio Castro, advirtió que la histórica cifra podría aumentar conforme avance la búsqueda dentro de las favelas.
La Defensoría del Pueblo de Brasil inició una investigación ante lo que considera «una violencia estatal nunca vista».
Por su parte, el presidente Lula Da Silva aún no se ha pronunciado por este suceso.
La operación policial buscaba ejecutar 100 órdenes de prisión contra miembros del Comando Vermelho, una de las dos facciones criminales más poderosas de Brasil, en dos complejos de favelas, las de la Penha y del Alemão.
Durante las acciones realizadas con el apoyo de 2.500 agentes y decenas de vehículos blindados, fueron arrestados 81 sospechosos y se requisaron 93 fusiles y media tonelada de drogas, según el último comunicado del Gobierno regional.
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