Francia sufrió temperaturas abrasadoras el domingo, con la cancelación de trenes, conciertos y eventos deportivos, y las autoridades intensificando los controles sobre el consumo de alcohol en público, mientras una ola de calor excepcional se extendía por varias partes de Europa.
Se reportaron múltiples ahogamientos, ya que la gente buscaba alivio en cualquier fuente de agua que encontrara.
Alrededor de un tercio de Francia se encuentra en alerta roja por calor, y las temperaturas máximas alcanzaron los 40 °C (104 °F) en algunas zonas, en un país donde el aire acondicionado no está muy extendido. El pronóstico para el lunes anuncia temperaturas aún más altas.
La Torre Eiffel y otros lugares emblemáticos de París instalaron sistemas de nebulización para refrescar a la multitud. Los turistas en Roma se refrescaron en las fuentes.
En los últimos cuatro años, más de 200.000 personas en Europa han fallecido por causas relacionadas con el calor, y la mayoría de estas muertes eran prevenibles, según informó este mes la oficina europea de la Organización Mundial de la Salud. Se prevén temperaturas superiores a la media este verano, lo que puede provocar agotamiento por calor e insolación potencialmente mortal.
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