La toma del puerto de Moca, en el mar Rojo, y de una isla estratégica por parte de los rebeldes hutíes —respaldados por Irán— sitúa a sus fuerzas en el corazón de un punto de paso crítico para la economía mundial: el estrecho de Bab el-Mandeb, que conecta con el mar Rojo.
Los hutíes tomaron Moca el jueves y el viernes capturaron Mayun (también conocida como Perim), frente a la costa de Yemen, según informaron dos funcionarios; se trata de un rápido avance que amplía su alcance cerca de una de las principales rutas comerciales del mundo.
El estrecho había sido una vía vital para el suministro de crudo desde Arabia Saudita hacia Asia —especialmente después de que el transporte a través del estrecho de Ormuz se viera restringido por la amenaza de ataques iraníes—, hasta que los ataques hutíes contra petroleros saudíes anularon en gran medida esa alternativa de seguridad.
El avance hutí vuelve a centrar la atención en el estrecho de Bab el-Mandeb y en los riesgos adicionales para la navegación en la zona, a pesar de los esfuerzos de los rebeldes por asegurar a los armadores que los buques ajenos a su embargo contra el transporte vinculado a Arabia Saudita no corren peligro.