El gobernador de una provincia en el este de Tailandia declaró el sábado el estado de emergencia después que una marea negra llegó a una playa, lo que provocó el cierre de restaurantes y tiendas en un revés para la industria turística afectada por la pandemia.
Se calcula que entre 20 y 50 toneladas de petróleo se filtraron el martes por la noche en el Golfo de Tailandia desde una manguera submarina utilizada para cargar buques cisterna en un punto de amarre en alta mar propiedad de la empresa Star Petroleum Refining Co.
El derrame se detuvo en cuestión de horas, afirmó la compañía, pero los esfuerzos para evitar que una mancha de petróleo llegara a la playa de Mae Ramphueng en la provincia de Rayong, al sureste de Bangkok, no tuvieron éxito y algo de petróleo comenzó a llegar a la arena el sábado por la mañana.
Una gran parte de la mancha permanece en el mar y existe la preocupación de que pueda afectar Koh Samet, una popular isla turística que —al igual que el resto del país— recién comienza a recuperarse de la crisis económica causada por la pandemia de coronavirus.
Rusia ha concentrado unos 100.000 militares cerca de la frontera ucraniana y Occidente tiene la fuerte sospecha de que Moscú tiene la intención de invadir. Rusia exige a la OTAN no permitir que Ucrania se una a la alianza, y que detenga el despliegue de armas de la OTAN cerca de las fronteras rusas y haga retroceder sus fuerzas de Europa del Este.
El jefe del Consejo de Seguridad de Rusia, Nikolai Patrushev, rechazó el domingo las advertencias occidentales sobre una posible invasión.
“En este momento, están diciendo que Rusia amenaza a Ucrania, eso es completamente ridículo”, dijo, citado por la agencia estatal de noticias Tass. “No queremos la guerra y no la necesitamos en absoluto”.
Rusia ha resentido durante mucho tiempo que la OTAN conceda la membresía a países que alguna vez fueron parte de la Unión Soviética o que estaban en su esfera de influencia como miembros del Pacto de Varsovia.
La OTAN “ya se ha acercado a Ucrania. También quieren arrastrar a este país”, dijo Lavrov. “Aunque todos entienden que Ucrania no está lista y no podría hacer ninguna contribución para fortalecer la seguridad de la OTAN”.
Ucrania ha buscado ser miembro de la OTAN durante años, pero cualquier posibilidad de unirse parece lejana mientras el país lucha por encontrar estabilidad política y atacar la corrupción.
Estados Unidos y la OTAN ha rechazado formalmente las demandas de Rusia sobre detener la expansión de la alianza militar, aunque Washington describió áreas donde las negociaciones son posibles.
El presidente ruso, Vladimir Putin, no ha hecho comentarios públicos sobre la respuesta occidental.
Dos territorios en el este de Ucrania están bajo el control de rebeldes respaldados por Moscú desde 2014, después de que Rusia se anexó la península ucraniana de Crimea.
Estados Unidos y países de la Unión Europea han dicho que una invasión rusa desencadenaría fuertes sanciones. El domingo, el presidente de la Comisión de Relaciones Exteriores del Senado estadounidense planteó la posibilidad de imponer algunos castigos de forma preventiva.
“Hay algunas sanciones que realmente podrían aplicarse por adelantado, debido a lo que Rusia ya ha hecho: ataques cibernéticos a Ucrania, operaciones de bandera falsa, esfuerzos para socavar internamente al gobierno ucraniano”, dijo el senador Bob Menéndez en CNN.
En caso de una invasión, dijo Menéndez, Rusia enfrentaría “la madre de todas las sanciones”, incluidas el envío de más ayuda militar a Ucrania y acciones contra los bancos rusos que podrían socavar gravemente la economía rusa.
Aparentemente, las sanciones serían significativamente más fuertes que las impuestas después de que Rusia anexó Crimea. Pero dichas sanciones se han considerado ineficaces.
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