17 años han transcurrido desde que se conoció de aquel envenenamiento masivo en donde cientos de panameños perdieron la vida y otros más han quedado con secuelas gravísimas que desmejoraron y continúan desmejorando su calidad de vida.
El jarabe que contenía la sustancia que produjo el fatídico hecho, fue distribuido por la Caja de Seguro Social y según estimaciones del comité de víctimas y familiares por el envenenamiento masivo, se calcula que cada año mueren entre 20 y 25 personas que en 2006 consumieron medicinas contaminadas con dietilenglicol.
«El poco actuar y transparencia de los gobiernos» han hecho que hoy, familiares y víctimas de este suceso, mantengan cerrada la vía Transístmica para exigirle al Gobierno mayor atención y respuestas a sus demandas.
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