Se prendió una pequeña estrella y ahora la fusión nuclear es una perspectiva concreta y realizable con el experimento conducido en el reactor experimental europeo Jet (Joint European Torus), que generó una cantidad de energía igual a 59 megajulios por espacio de 5 segundos, el equivalente a 11 megavatios.
Puede parecer poco, pero es muchísimo, considerando que hasta ahora la producción de energía de fusión nuclear duraba apenas pocas fracciones de segundo.
«Si conseguimos mantener la fusión por 5 segundos, podremos hacerlo por 5 minutos y por 5 horas», dijo entusiasta Tony Donné, responsable del programa europeo sobre fusión nuclear Eurofusion, del cual forma parte también el reactor Jet.
Es un resultado también a la investigación italiana sobre fusión nuclear, que participa activamente en el programa Eurofusion y en Jet con la Agencia nacional para las nuevas tecnologías (Enea), Consejo Naciona de las Investigaciones (Cnr) y el Instituto Nacional de Física Nuclear (Infn).
Que Italia está en primera fila en esta carrera hacia la energía limpia del mañana lo revela además el presidente del ENEA, Gilberto Dialuce, y la presidenta del Cnr, Maria Chiara Carrozza, Jet es la primera etapa del camino que lleva al gran reactor experimental Iter, en construcción en Francia meridional, en Cadarache, y fruto de una gran colaboración internacional.
Debería ser completado en 2034 y está destinado a abrir la vía a las máquinas que darán respuesta acerca factibilidad, o sea acerca de la posibilidad de tener energía eléctrica de la fusión nuclear para el 2050.
«Justamente mientras aumenta a nivel global el pedido de afrontar eficazmente los efectos del cambio climático mediante la decarbonización de la producción de energía, este éxito -explica Enea- representa un gran paso adelante en el camino hacia la fusión como fuente segura, eficiente y de bajo impacto ambiental para combatir la crisis global».
La fusión es un proceso diferente al de la fisión nuclear.
La primera reproduce el proceso que sucede el corazón del Sol y de las estrellas, en las cuales los núcleos de dos elementos ligeros se unen formando un nuevo núcleo, liberando energía.
La fisión produce, en cambio, energía provocando la escisión de los átomos y en este proceso genera sustancias de descarte radioactivas, uno de los principales objetivos, en este caso, es garantizar al máximo de seguridad de las centrales. Se trata de dos caminos muy diversos y con tiempos de desarrollo igualmente diferenciados.
Los tiempos de la fusión nuclear son todavía largos, pero según los estudiosos el experimento de Jet contribuirá a reducir las distancias. La energía apenas obtenida es el doble de aquella obtenida 25 años atrás. Desde entonces la máquina fue modificada en modo de hacerla más similar a Iter y es por esto que el experimento puede ser considerado una suerte de prueba general de lo que podrá suceder con Iter.
Entre 2009 y 2011, por ejemplo, el viejo revestimiento de carbono de la «rosquilla» en la cual debe correr el plasma fue sustituido con el mismo material que será utilizado en Iter, o sea una mezcla de berilio y tungsteno muy resistente a las altísimas temperaturas que son alcanzadas por el plasma.
Y por esto «es un resultado muy importante en vista de la entrada en función de Iter», dijo una de las investigadoras italianas directamente comprometidas en este sector, Paola Batistoni, responsable de la sección Desarrollo y Promoción de la Fusión del Enea.
De una «clamorosa confirmación» habló el director general del proyecto Iter, , Bernard Bigot. Los resultados de Jet, dijo, son para Iter «un fuerte elemento de confianza en el hecho de que estamos en el camino justo, en el recorrido hacia la demostración de la plena potencia de fusión». (ANSA).
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