El presidente de la comunidad autónoma de Cataluña, Quim Torra, pidió el sábado sentarse a dialogar con el Gobierno central de España tras cinco días de disturbios provocados por la condena a prisión de nueve líderes independentistas catalanes.
Barcelona sufrió el viernes su peor noche de disturbios urbanos en décadas, cuando jóvenes enmascarados bloquearon las calles con contenedores de basura en llamas y lanzaron piedras contra las fuerzas de seguridad. La policía respondió disparando repetidas descargas de granadas de humo y gas lacrimógeno.
Cataluña es una comunidad autónoma con unos 7,5 millones de habitantes que cuenta con su propia lengua, parlamento y bandera. Es la región más rica de España, mientras que Barcelona es la segunda ciudad más grande del país, la cual atrae a millones de turistas al año.
El grupo juvenil radical Arran llamó a una nueva jornada de protestas a las 6 p.m. (1600 GMT) contra la “violencia policial” y para pedir la “libertad de todos los presos políticos”.
La policía dijo temer que se reeditaran los enfrentamientos y aconsejó a los comerciantes del centro de la ciudad que cerraran sus establecimientos durante la protesta.
El presidente del Gobierno catalán, Quim Torra, dijo a la prensa que la violencia de esta semana no reflejó la naturaleza pacífica del movimiento independentista catalán. “Instamos al presidente del Gobierno español en funciones a sentarse en una mesa de negociaciones a dialogar”, añadió.
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