El secretario general de la OTAN descartó el viernes suspender la continua expansión de la organización militar a fin de satisfacer las inquietudes de seguridad de Rusia. Con ello, Jens Stoltenberg rechazó una parte central de las exigencias del presidente Vladimir Putin para atenuar las tensiones en torno a Ucrania.
“No pondremos en tela de juicio nuestros principios fundamentales, incluyendo el derecho de cada nación a decidir su propio rumbo, como los arreglos de seguridad a los que quiere pertenecer”, dijo Stoltenberg a los reporteros en Bruselas antes de una reunión extraordinaria de ministros del Exterior de la OTAN.
El secretario de Estado de Estados Unidos, Antony Blinken, y sus colegas sostuvieron un encuentro virtual en preparación para la primera reunión del Consejo OTAN-Rusia en más de dos años. La junta del miércoles próximo en Bruselas dará a los embajadores de la OTAN la oportunidad de debatir cara a cara las propuestas de seguridad de Putin con un enviado de Moscú.
Buena parte del contenido de los documentos que Moscú ha difundido —una propuesta de acuerdo con los miembros de la OTAN y la oferta de un tratado entre Rusia y Estados Unidos— parece no negociable entre la organización militar de 30 naciones, a pesar de los temores de que Putin pueda ordenar una invasión a Ucrania.
La OTAN tendría que acceder a suspender todos los planes de membresía, no solamente con Ucrania, y poner fin a sus ejercicios militares cerca de las fronteras rusas. A cambio, Rusia respetaría el compromiso internacional que firmó para limitar sus tácticas de guerra, poner fin a los incidentes de sobrevuelos de aeronaves y otras hostilidades de bajo nivel.
Un acuerdo como ese requeriría que la OTAN rechazara una parte fundamental de su tratado base. El artículo 10 del Tratado de Washington de 1949 establece que la organización puede invitar a cualquier nación de Europa que esté dispuesta a contribuir con la seguridad en el área del Atlántico Norte, así como a cumplir con las obligaciones dispuestas en la membresía.
Stoltenberg dijo que Rusia ha continuado su despliegue militar cerca de la frontera con Ucrania, lo que ha alimentado temores de una posible invasión.
“Vemos unidades blindadas, vemos artillería, vemos tropas listas para el combate, vemos equipo electrónico y vemos una variedad de capacidades militares”, afirmó.
Este despliegue, aunado a las exigencias de Rusia, y su historial en Ucrania y Georgia “son un mensaje de que existe un verdadero riesgo de un nuevo conflicto armado en Europa”, advirtió Stoltenberg.
Rusia se anexó la península de Crimea en 2014 y posteriormente apoyó una rebelión separatista en el este de Ucrania. Durante más de siete años, más de 14.000 personas han muerto en los combates que han devastado al corazón industrial de Ucrania.
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