El pasado 15 de julio Estudiantes y docentes de diferentes gremios y escuelas del país protestaron frente a la Contraloría General de la República, en el que fue su décimo día de protestas consecutivas y que se trasladó de la 5 de mayo a la vía Balboa en donde se encuentran las oficinas de esta institución. Exigen al gobierno del Presidente Laurentino Cortizo, el desembolso del dinero correspondiente para la compra de la leche, galletas y cremas nutritivas que son entregadas a los comedores estudiantiles de todas las escuelas del país, con el propósito de que no estudien con hambre, teniendo en cuenta que, esta fue una de las promesas del actual presidente de la república cuando estaba en campaña «estudiar sin hambre».
«La contraloría impide en estos momentos que nuestros estudiantes tengan la galleta nutricional y el vaso de leche pero, sí apadrina planillas donde los diputados puedan comprar botellas de whisky de 400 dólares «, dijo el profesor Diógenes Sánchez de la Asociación de Profesores de la República de Panamá, quien también añadió que «el que tiene la última palabra es el gobierno, el que nos tiene en las calles es el gobierno», al ser cuestionado sobre el la continuidad de las manifestaciones. Asegura también, que «se están utilizando tácticas dilatorias por parte del gobierno para no hacerle frente a las peticiones y exigencias que realiza la comunidad educativa en todo el territorio nacional».
Por otro lado, uno de los estudiantes del Instituto Nacional que se encontraba en la protesta manifestó que «(las protestas), nos está afectando porque no estamos teniendo clases pero, más nos afecta un gobierno corrupto que no nos está brindando un futuro».
Aparte, de las exigencia para que se desembolse el dinero para la compra de galletas, leche y crema nutritiva, también exigen la inversión del 6% del producto interno bruto que, constitucionalmente se debe asignar al sistema educativo del país.
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