Tres semanas después del inicio de una guerra que se agudiza en Oriente Medio, Irán amenazó el viernes con ampliar sus ataques de represalia para incluir sitios recreativos y turísticos en diversas partes del mundo, mientras que Washington anunció que envía más buques de guerra e infantes de Marina hacia allá.
Tras conocerse la noticia de los despliegues, el presidente estadounidense Donald Trump expresó más tarde el viernes en redes sociales que, de hecho, su gobierno sopesa “reducir” las operaciones militares en la región. Los mensajes contrapuestos se efectuaron después de otro incremento en los precios del petróleo que hizo que el mercado bursátil de Estados Unidos cayera bruscamente, y les siguió un anuncio del gobierno de Trump de que levantará las sanciones sobre el petróleo iraní cargado en buques, una medida destinada a contener el alza de los precios del combustible.
Mientras tanto, no hay indicios de que la guerra vaya a amainar.
Israel indicó que Irán continuó disparándole misiles a primera hora del sábado, mientras que Arabia Saudí señaló que derribó 20 drones en apenas un par de horas en la región oriental del país, donde se encuentran importantes instalaciones petroleras. El Ministerio de Defensa dijo que no hubo heridos ni daños.
Los ataques ocurrieron un día después de que una ofensiva aérea israelí impactara Teherán mientras los iraníes celebraban el Año Nuevo persa, conocido como Nowruz, una festividad que suele ser alegre.
Irán ha intensificado los ataques contra sus vecinos del golfo Pérsico desde que Israel bombardeó su enorme yacimiento marino de gas natural de Pars Sur, y a la vez mantiene un estrangulamiento del transporte marítimo en el estrecho de Ormuz, una vía fluvial estratégica por la que se transporta una quinta parte del petróleo mundial y otros bienes cruciales.
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