Trabajar tu propia granja, cuidar a una mascota o crear una ciudad en la que interactuar con amigos virtuales es un fenómeno en expansión en el mundo de los videojuegos. Los ‘cozy games’ (‘juegos acogedores’) son simples, amigables y experienciales, para jugadores que buscan priorizar la relajación y la satisfacción emocional y convertidos en un éxito comercial y social sin precedentes.
Videojuegos con millones de seguidores como ‘Animal Crossing’, con una comunidad gigante de más de 85,5 millones de jugadores, o ‘Stardew Valley’, por encima de las 30 millones de copias vendidas, son ejemplos del potencial de unos juegos cuyo impulso llegó con la pandemia y que en los últimos 3 años han aumentado su catálogo en un 321 %, según datos de SteamDB, plataforma especializada en estadísticas de ventas de videojuegos.
Los videojuegos ‘cozy’ priorizan un ritmo de juego lento, a menudo con mecánicas en las que el tiempo interno y los ciclos de día y noche o las estaciones emulan los de la vida real, apoyados en un desarrollo sin objetivos claros a nivel de historia más allá de la progresión en la construcción de una granja, la mejora de una casa o las relaciones entre los personajes. Sus gráficos suelen ser estilo anime o de dibujos animados, infantilizados y siempre preciosistas.
Se trata de un género que no es nuevo, ya que antes de que la etiqueta cogiera fuerza llegó al gran público el afamado ‘Tamagotchi’, un dispositivo electrónico con forma de huevo de la juguetera nipona Bandai que recientemente ha cumplido treinta años e introdujo el concepto de mascota virtual.
(EFE)
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