Un nuevo naufragio frente a las costas de Italia deja al menos 41 muertos, en otra tragedia involucrando a los inmigrantes en el «cementerio» del Mar Mediterráneo.
El barco había salido de Sfax, en Túnez, el último jueves, pero zozobró a causa de un fuerte oleaje después solo seis horas de navegación.
Todos los ocupantes de la embarcación cayeron al mar, la mayoría de ellos sin chalecos salvavidas, y solo cuatro fueron rescatados vivos.
Los sobrevivientes fueron trasladados a un barco de la guardia costera italiana y llegaron hoy a la isla de Lampedusa, e informaron que 45 personas, entre ellas tres niños, iban en el barco que partió de Túnez.
Los migrantes rescatados son tres hombres y una mujer de Costa de Marfil y de Guinea, en el África subsahariana, y desembarcaron en Italia en estado de shock.
Los sobrevivientes dijeron que pasaron varias horas en el agua hasta que pudieron subirse a un bote de hierro abandonado, probablemente también utilizado para cruces de migrantes, en el que estuvieron a la deriva hasta que fueron rescatados.
Fueron avistados primero por el avión de Frontex, el servicio de fronteras de la Unión Europea, que activó el protocolo de auxilio. La capitanía del puerto italiana activó entonces a la guardia costera libia porque la embarcación había terminado frente a las costas del país africano, pero nadie intervino.
Finalmente, las lanchas de la Guardia costera italiana llegaron a las aguas de la región de Zuwara donde recogieron a los migrantes, que habían sido socorridos por el barco de bandera maltesa «Rimona». (ANSA)
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