Todavía hay esperanza para los osos polares amenazados por el calentamiento global.
Así lo demuestra el hallazgo en Groenlandia de cientos de ejemplares pertenecientes a una subpoblación hasta ahora desconocida que se ha adaptado a vivir en un hábitat comparable a lo que será el Artico a finales del siglo XXI debido al cambio climático.
Un descubrimiento que es como una foto del futuro, publicado en la revista Science por un equipo internacional dirigido por Kristin Laidre de la Universidad de Washington.
Los «nuevos» osos polares han sido identificados gracias al olfato de los cazadores indígenas y al ojo de los satélites en el sureste de Groenlandia, donde se estima que permanecieron aislados durante varios siglos, encerrados entre montañas y fiordos.
«Queríamos investigar esta región porque no sabíamos mucho sobre los osos polares en el sureste de Groenlandia, pero nunca esperábamos encontrar una nueva subpoblación», apunta Laidre.
«Sabíamos por los registros históricos y el conocimiento indígena que había algunos osos en el área. Simplemente no sabíamos qué tan especiales eran», añade.
«Son la población de osos polares genéticamente más aislada del planeta», sostiene Beth Shapiro, genetista de la Universidad de Santa Cruz, California, investigadora del Instituto Médico Howard Hughes. «Sabemos que esta población ha vivido separada de las demás durante al menos varios cientos de años y que todo este tiempo ha sido de tamaño pequeño», indica.
Debido a la particular conformación del territorio, estos osos tienen acceso al hielo marino solo durante cuatro meses al año, entre febrero y finales de mayo. Para cazar focas, por lo tanto, se han adaptado a utilizar como plataforma los bloques de hielo de agua dulce que se desprenden de la capa de hielo de Groenlandia.
«En cierto modo, estos osos nos dan una idea de cómo podrían comportarse los osos de Groenlandia en escenarios climáticos futuros», agrega Laidre. «Las condiciones del hielo marino en el sureste de Groenlandia hoy se asemejan a las previstas para el noreste de Groenlandia a finales de este siglo», grafica.
Según los investigadores, es plausible que estos glaciares de agua dulce que desembocan en el mar se conviertan en «refugios climáticos» para los osos polares. Pero, según señala Kristin Laidre, debemos tener mucho cuidado al sacar conclusiones, porque el hielo de agua dulce que permite que sobrevivan los osos del sureste de Groenlandia no está particularmente disponible en el resto del Artico.
«Si nos preocupamos por la supervivencia de la especie, entonces sí, nuestros hallazgos son prometedores: creo que nos muestran cómo algunos osos polares podrían sobrevivir a pesar del cambio climático, pero no creo que el hábitat de los glaciares soporte grandes cantidades de osos polares», destaca.
«No hay suficiente. Todavía esperamos ver una fuerte disminución de osos polares en todo el Artico debido al cambio climático», acota con menor optimismo. (ANSA)
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