También presidió la firma el líder mongol, Ukhnaa Khurelshukh, por cuyo país pasará el conducto con el gas siberiano de 6.700 kilómetros y que hace sólo unos meses parecía haber dado la espalda al proyecto.
Incremento notable, pero lejos de máximos europeos
«Este proyecto permitirá bombear 50.000 millones de metros cúbicos de gas anuales desde Rusia con tránsito a través de Mongolia», destacó Miller.
Además, Gazprom suscribió hoy un acuerdo con la CNPC para incrementar de los actuales 38.000 a los 42.000 millones de m³/año los suministros a través del Fuerza de Siberia y de 10.000 a 12.000 millones por la ruta del Lejano Oriente ruso.
El actual acuerdo tendrá una duración de 30 años, precisó Miller, quien destacó que los pagos se efectuarán al 50 % en rublos y yuanes.
El Fuerza de Siberia comenzó a funcionar en 2019, tres años antes del comienzo de la guerra, lo que demuestra que Moscú ya buscaba entonces alternativas al mercado europeo.
Al respecto, Gazprom ha incrementado en los últimos ocho meses en un 28 % los suministros por ese conducto.
En total, los suministros rusos al gigante asiático ascenderán a unos 106.000 millones de metros cúbicos, aún lejos de los más de 170.000 millones de metros cúbicos que Moscú exportaba a los países europeos en 2020.
Precios secretamente ventajosos para Pekín
Como en anteriores ocasiones, el precio del gas para China se mantuvo en secreto, pero se sabe que Pekín exigía 60 dólares por cada mil metros cúbicos, un precio inaceptable para Moscú, ya que es equiparable a las tarifas en el mercado interno.
Las exigencias de Pekín, que tampoco quería contratos fijos a largo plazo, fueron las que estuvieron a punto de echar al traste con el proyecto. Por ese motivo, Moscú incluso planteó exportar ese hidrocarburo a China noroccidental a través de territorio kazajo, pero Pekín rechazó esa variante.
Sea como sea, Miller resaltó hoy que los chinos pagarán menos que los europeos.
«Los suministros a China se realizan desde los yacimientos de Siberia Oriental, y los de Europa desde Siberia Occidental. Esos yacimientos se encuentran mucho más lejos que los de Siberia Oriental de la frontera entre Rusia y China, o entre Rusia y Mongolia», argumentó.
Añadió que «los costes de transporte del suministro de gas al mercado chino son mucho menores. Por eso, es algo objetivo. El mercado chino está más cerca, los gastos logísticos son menores y, consecuentemente, los precios son objetivamente más baratos».
Según algunos expertos, China estaba ahora más interesada en garantizar los suministros rusos dada la inestabilidad en Oriente Medio debido al antagonismo entre Irán e Israel, aunque otros apuntan a que fue Trump con sus presiones el que precipitó los acontecimientos.

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